Martín Villalonga (n. Buenos Aires, 1950) estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y se perfeccionó en grabado con Víctor Delhez. Desde 1988 vive y trabaja en Mendoza.
Su obra — dibujos en negro sobre fondos blancos — propone la abstracción como metáfora de un relato visual. La línea se dobla, vibra y se multiplica: huellas de una danza que convierte lo temporal en imagen atemporal.